Estudiantes de psicología crean autoayuda para adictos al juego
Estudiantes de psicología crean
autoayuda para adictos al juego
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NEUQUEN.- Tomar conciencia que el juego es una adicción y a partir de allí comenzar un camino de recuperación es una decisión individual extremadamente difícil que, puede comenzar a ser más llama a partir de tomar contacto con otras personas que sufren el mismo problema.
En el Hospital Bouquet Roldan, funciona un grupo de ayuda mutua de y para personas que quieren recuperarse de un padecimiento compulsivo, como es el juego.
El 8 de Diciembre de 2001, el licenciado en psicología Jorge Carri, y algunas estudiantes de psicología de la Universidad de Flores con sede en Cipolletti, gestaron un grupo de ayuda mutua orientado a las personas que tienen problemas con el juego.
Los lunes a las 20 horas, en el aula mayor del hospital Bouquet Roldan, se acercan aquellas personas que comienzan a hacerse cargo de su problema y deciden de una vez por todas, desnudar su debilidad hacia el juego y comenzar a enfrentarla.
Rodolfo, tiene 47 años, es oriundo de un pueblito petrolero de la provincia de Neuquén y juega desde los 17, expresa que: «el juego me robo una de las cosas más preciadas de mi vida, el tiempo», además manifiesta, que «el que juega compulsivamente, se vuelve egoísta y comienza a vivir en un juego ficticio, en una vida de película».
Sentado en otra silla y a la izquierda de Rodolfo, se encuentra Francisco, quien fuma un cigarro tras otro, y solo interrumpe para aportar datos, profundos, intensos, de gente que se desvive por el juego.
Francisco es partidario de que los mecanismos del grupo de ayuda mutua se tendrían que aceitar en cómo los jugadores se recuperan de su adicción al juego, y no en que solamente sea una charla de anécdotas, y situaciones vividas.
Francisco en sus interrupciones apunta muchas veces, hacia el casino, comentando que «es un sitio que ofrece muchos anzuelos para que la gente con debilidad por el juego pique», por ejemplo, explica francisco: «antes los casinos tenias horarios y días determinados como para ir a jugar», y hace un paralelo con la actualidad, apuntando que «cualquier día de semana, el casino esta abierto para ir a jugar desde muy temprano».
El grupo de ayuda mutua tiene como objetivo la recuperación de los jugadores compulsivos, y pretende que todas aquellas personas que tienen problemas a raíz de su adicción al juego, se acerquen al hospital Bouquet Roldan los lunes a partir de las 20 horas y puedan plantear su problema para comenzar a recuperarse.
En una muestra de recuperación, Rodolfo explica que su mujer desde hace un tiempo, administra los ingresos del hogar, y que eso le permite alejarse de alguna manera del juego.
Francisco interrumpe nuevamente para comentar que la gente piensa en «zafar» de alguna manera de su situación económica y que eso resulta como disparador para comenzar a jugar frenéticamente, introduciendo a la persona en un mundo oscuro, de mentira, y de ficción.
El trabajo de los coordinadores del grupo es más que valioso, ellos, tejen a lo largo de las reuniones con el grupo, una confianza a ultranza, y pretenden la recuperación de las personas que se acercan al grupo. «No hay un tiempo determinado de abstinencia al juego que sirva como parámetro para medir que uno ya esta recuperado», manifiesta el Licenciado Jorge Carri, «lo que se intenta desde el grupo es demostrarle a los jugadores, que la vida pasa por las cosas simples, y que de alguna manera, uno siempre esta a tiempo para desprenderse de los problemas y orientar a mejor rumbo su vida».
Tanto Rodolfo como francisco y las demás personas que participan en las reuniones, tienen mas que claro, que lo único que quieren es recuperarse, y despertar un interés de acercamiento hacia el grupo en las personas que nunca trataron su adicción al juego.